Historia
Los talleres de las Minas de Tharsis son el corazón industrial de lo que fue una de las explotaciones mineras más importantes de la Península Ibérica. Estas minas tienen una historia que se remonta a la Edad del Cobre: los propios romanos las explotaron intensivamente durante el Alto Imperio, extrayendo plata y cobre mediante galerías subterráneas y norias hidráulicas, con miles de esclavos trabajando en condiciones extremas.
Tras siglos de abandono, la actividad se reactivó en 1853 gracias al ingeniero francés Ernest Deligny, quien recuperó el nombre histórico de «Tharsis». En 1866 la gestión pasó a manos de la británica Tharsis Sulphur and Copper Company Limited, que transformó radicalmente el lugar: introdujo la minería a cielo abierto mediante las llamadas «cortas», construyó una línea de ferrocarril hasta el río Odiel, un muelle embarcadero para la exportación, y levantó talleres, viviendas para obreros y un poblado exclusivo para los ingenieros y directivos británicos. En su época de mayor esplendor llegaron a trabajar más de 2.500 operarios, y la población del municipio de Alosno pasó de 3.000 a más de 12.000 habitantes en apenas tres décadas.
La decadencia llegó a partir de 1990. La caída del precio internacional del cobre hizo inviable la explotación y las pérdidas se acumularon. En 1991 cerró La Zarza, en 1993 se clausuró el muelle del Odiel, y en 1995 la Compañía Española de Minas de Tharsis dejó de operar. Los propios trabajadores intentaron salvar la actividad constituyendo una sociedad laboral, Nueva Tharsis, pero la crisis del sector era irreversible. Para el año 2001 prácticamente toda la cuenca había cerrado definitivamente.
Hoy las instalaciones permanecen abandonadas, víctimas del expolio y el paso del tiempo. La línea de ferrocarril fue clausurada y parcialmente desmantelada. Sin embargo, en 2014 la Junta de Andalucía declaró la cuenca minera de Tharsis-La Zarza Bien de Interés Cultural, reconociendo su valor como patrimonio histórico-industrial.
Lo que visité en julio de 2024 son los talleres de la zona de Filón Norte: un complejo de cocheras, almacenes y naves industriales donde se mantenían las locomotoras y la maquinaria. El tiempo se detuvo alrededor de 1995. Algunas herramientas siguen en su sitio, los documentos de inventario en las estantería y algunos de los vagones oxidados en las vías. El silencio solo lo rompe el viento entre las chapas y el crujido de estructuras que llevan décadas sin mantenimiento.